sempre libera 1

Después de sólo dos semanas en el nuevo domicilio, se me viene un poco encima todo. Racionalizar no sirve – sé que va todo bien, o al menos va como puede/tiene que ir; sé que hay razones; sé que va a mejor. Pero el ánimo de una italiana, además madre, además premenstrual, es impredecible, y de pronto las nubes gallegas se han establecido encima de cabeza.

El gallego en mi vida tiene la solución infalible para arreglarme el malhumor (no, Luisete, no es esa). Sacarme a paseo – y esto en la zona donde vivimos es bastante fácil. Aunque llueva, siempre hay un sitio adonde ir. Nos metemos en el coche, y decidimos ¿monte o playa? y el Ford Fiesta va por carreteras que son poco más que caminos asfaltados, esas carreteras gallegas que son mágicas porque se ensanchan cuando te cruzas con otro coche.

mar

Una visita a Carballo, donde yo aún no había estado.

Un trozo de tarta con cabello de ángel (el dulce anima, se sabe), y un mollete para merendar luego en casa. Una copa de vino en un bar elegido a caso, que resultó ser un acierto: una tapa de lentejas que hay que sorber del platito. Ya empiezo a reírme.

Al otro lado de la calle, una confitería con un escaparate antiguo. Dentro es bonita, los dulces en exposición apetecen. Está cerrada, qué pena, o mejor no, será una excusa para volver otro día.

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En el supermercado paramos a por una bebida, y acabamos delante del banco del pescado. Unos ojos saltones me miran. Las merluzas me dan miedo, las doradas (de piscifactoría) tristeza. Mi corazón va con los peces pequeños o raros pero sobre todo frescos y brillantes. Nos llevamos un kilo de escachos y rumbo a la playa ya pensamos cómo prepararlos esa noche. A mi la tarea de limpiarlos – en otra vida fui carnicera o pescadera, porque me encanta hincarle el cuchillo.

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Un paseo en la playa de Razo, donde aún no había estado, me ve ya feliz. Encontramos una berza salvaje, nos llevamos unas hojas para un caldo verde. También hay diente de león tierno, a ver si está así de rico como dicen… En casa buscaremos referencias, en Veneto lo llamamos pisciacán, en gallego es meixacan, meaencama “meaperro”. Acabarán en un sandwich con pan tostado, mantequilla, salsa Worcester y limón, y ya es una de nuestras meriendas preferidas.

Así un día que había empezado regular acaba con una excelente sopa de pescado, mitad brodetto mitad bouillabaisse. Fotos a los peces, yo limpio las vísceras y Jorge abre el vino, yo saco el caldo de las cabezas y el él monta la mayonesa con azafrán. Porque comer es sólo el final de la historia. Y sabes que has conseguido levantarme el ánimo cuando insisto en que me hagas una foto así.

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Sempre libera degg´io
folleggiare di gioia in gioia,
vo´che scorra il viver mio
pei sentieri del piacer.
Nasca il giorno, o il giorno muoia,
sempre lieta ne´ ritrovi,

One comment on “sempre libera

  1. berta castro ene 19,2013 00:49

    Me imagino que es difícil pasar de un sur a un norte, de un ruido a un menos ruido. Pero, fíjate, tienes un tesoro a tu lado, un tesoro de esos que se abren cual cofre y brillan y te hacen sentir princesa.
    Muacs dulces. Si necesitas hombro de chica, sono qui

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