Todo sigue igual pero cambiamos un poco. En 2008 abrí Lions and Pancakes – primero en italiano, luego en español – sin pensar un momento en la sensatez de ese título. No que mi vida bloguera sea muy sensata: el SEO y yo no nos llevamos muy bien, y siempre he defendido mi gusto personal como único criterio para decidir qué decir y cómo decirlo.
Aún así, un título en inglés y sin sentido (para vosotros)… cada vez me resultaba más engorroso. Desde el año 2000 en las redes soy annalibera, y me ha parecido la elección más sensata; como las cosas sencillas y facilonas no son lo mío, sigue teniendo algo de dificultad: creo que los españoles lo leen “annalibéra”, mientras que un italiano diría “annalíbera”. Da igual, yo respondo a ambos nombres.
Julio ha sido un mes complicado, lleno de niños, viajes, lluvia, calor y dudas. Aún así, nos lo hemos pasado genial en la playa; con lo que yo amo al mar Mediterráneo, a los scogli de Croacia o del Tirreno, a las playas de Puglia, estoy desarrollando un verdadero amor para las playas gallegas de la Costa da Morte, guapas e imposibles, que más bravas son más te atraen. A raíz de este nuevo y desconocido para mi, y como contrapunto al famoso y un poco cansino mediterráneamente de una publicidad de cerveza, he bautizado en twitter estas vivencias como #atlanticamente. Los gallegos saben perfectamente de qué estoy hablando.
Panepanna está ya en marcha con los talleres de septiembre – y a falta de publicar las fechas mañana, hoy hay receta veraniega, una Ensalada de alubias blancas y cebolla que es de mis platos preferidos. Estoy encantada con la respuesta que ha habido a la nueva newsletter, entregada a desarrollar los nuevos programas, y un poco agobiada con la cocina nueva – que está, ahora mismo, a 930 km de distancia. ¡Todo se andará!

Cuánta rabia te va a dar esto, pero la mayoría de españoles te llamará “Ana” porque no existen apenas letras dobles. Menos en el Levante, donde sí se dice “Anna” como es. Yo creo que diría “Anna Líbera” pero gracias a tu insistencia en la correcta pronunciación, algo que no tiene valor en España y además, nos hace sentir vergüenza. Como consuelo de tontos te diré que a mí me llaman muchas veces “Carolina” que no es mi nombre y “Calvo” como si no supiera mi propio apellido. Y del segundo mejor no te hablo, no debo abusar. Felicidades por el “renombramiento”, me encanta.
Carola, ya sé cómo me llaman los españoles – 15 años aquí curten la piel. No me importa cómo lo digan, me importa un pelín más cómo lo escriben. Por eso Annalibera da un poco igual como lo digas (siempre que te acuerdes de la doble n). ¡Gracias!