Como las fotos ‘robadas’ en el metro de Kirai, hago fotos de la compra de los demás. Me imagino para qué le servirá, qué hará con esos productos. A veces me gusta mucho lo que veo, a veces me horroriza, pero la mayoría de las veces entiendo que lo que veo no es lo único que esa persona consumirá, así que no puedo juzgar.
¿Quién creéis que estaba haciendo la compra de la foto? Hombre, mujer, joven, mayor, con o sin hijos, con o sin trabajo (tema tan de actualidad)…
Me llaman la atención varias cosas.
Los espárragos de bote. Entiendo que quiere comer espárragos, y ya no es temporada (o no sabe cocinarlos). Me dan mucha penita, ¿son un sustituto aceptable?
La bechamel en tetrabrick. Si la compra es para la misma persona, por un lado toma yogures desnatados y por lo otro cocina cosas con bechamel. Y de tetrabrick. Bueno… No sé si me deja más perpleja esa parcial contradicción, o que compre la bechamel ya lista. Pienso que para alguien que no sepa cocinar espárragos (o sustituirlos por algo de temporada), hacer una bechamel también es complicado.
La zanahoria rallada de bote. Esto para mi es uno de los Grandes Misterios. No sé cuánto cuestan, pero estoy segura que comprar una zanahoria fresca (siempre de temporada, y barata) cuesta menos, además de ser más rico, que comprarla de bote. En casa quizás no consigas esos hilillos tan finos, pero ¿es por eso?
Un aplauso para los brócoli frescos (pero, ¿los cubrirá de bechamel?) y el queso fresco que tiene buena pinta.
¿Y a vosotros, qué os hace pensar esta foto?
