Un verano distinto, en el norte

Azúcar

Buscar calcetines, dormir con edredón, llevar el chubasquero Y el bañador en el maletero. El verano en Galicia es así, muy raro para alguien que ha sufrido catorce veranos sevillanos. Está siendo un julio bastante malo en cuanto al tiempo, la verdad, y por eso hay que buscar alternativas para entretener a los nenos.

Cuando era pequeña mi padre de vez en cuando me hacía las “caramelle d’orzo”, caramelos de cebada. Eran caramelos de azúcar y nada más, que se podían comprar también en la tienda en pequeños cuadraditos a precios baratísimo – supongo que lo equivalente de 1 céntimo cada uno ahora. Se pueden hacer en casa con facilidad porque son, sencillamente, caramelo.

Se derrite azúcar en un cazo o sartén, con un poco de agua (yo hice 5 cucharadas de azúcar y una de agua) y se espera hasta que vaya tomando color. A mi me gusta bastante tostadito, pero es cuestión de gustos. Como siempre con el caramelo, mucho cuidado al manejarlo, está muy caliente!

Cuando esté, se vierte encima de una superficie ligeramente engrasada con aceite insabor -la encimera de granito o mármol, o una placa de metal- y se deja enfriar. Cuando esté duro, quedará una placa translucida como la que me estoy comiendo yo en la foto. Supongo que se podría darle una forma más bonita, pero a mi me gustan las cosas caseras y toscas.

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